El Reiki es una técnica mediante la cual canalizamos energía y la transmitimos con el único objetivo de obtener paz y equilibrio en los distintos niveles de nuestras vidas.

La terapia Reiki es aquella que aplica el principio básico de la técnica del mismo nombre y junto a elementos como música ambiental suave y velas aromáticas ayudan a que la energía se concentre con mayor fuerza y el nivel de paz alcanzado sea más alto. El desequilibrio en nuestro espíritu es el que causa la falta de paz y consigo una gran cantidad de problemas que, gracias a la terapia de Reiki se pueden llegar a curar.

Basado en la creencia hinduista que indica la existencia de ciertos puntos en el cuerpo llamados chakras que ayudan a que la energía fluya de forma adecuada, se colocan ambas manos sobre dichos puntos para que la energía Reiki fluya. En el proceso, el nivel de relajación que se consigue es tan elevado que puede causarnos el sueño, que por cierto no influye negativamente en el resultado.

Los tipos de respuesta que genera nuestro organismo a la terapia Reiki varían de persona en persona y van desde sentir un leve cosquilleo hasta tener la sensación de encontrarnos en pleno vuelo. Es importante tener una respuesta de nuestro organismo sin importar el tipo que sea ya que sólo así podremos saber si la técnica está funcionando y haciendo efecto en nosotros.

Los resultados se ven de forma inmediata, se alcanza la paz que se buscaba, se siente una energía incontenible y tenemos un punto de vista bastante positivo sobre la vida. Las excepciones no son ajenas ya que existen casos en los que los pacientes llegan a experimentar molestias tras las primeras sesiones llegando incluso a creer que está peor que antes y abandonan el método de curación, pero, lo cierto es que el organismo sólo está liberando la gran cantidad de toxinas acumuladas por bastante tiempo.

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